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lunes, 27 de marzo de 2017

Viaje por la piel de Andrógina


             
                                Viaje por la piel de Andrógina



     Nos encantaba hablar, y aunque casi siempre llegábamos a las mismas conclusiones, no dejaba de ser interesante el acicate de su punto de vista apuntando premisas disparatadas, como la de los  antiguos sofistas de aquellas lejanas épocas de éste nuestro ya casi irrespirable planeta. Dominaba la técnica de la argumentación, y si se lo proponía, echaba por tierra el discurso dialéctico con el que un rato antes estuvimos plenamente de acuerdo. Lo cierto es que su malabarismo retórico era estimulante.
     Los primeros encuentros fueron asépticos  dentro de los parámetros establecidos con toda la aparatología necesaria para estimular nuestra sexualidad. Al principio nunca rebasábamos las fronteras permitidas.
     Racional, vital y concentrada,  sin un solo gramo de desacato a lo establecido que la aparte de su homologada existencia de doctora laureada en dermatologia avanzada. La compañera adecuada, al menos en ésta etapa de nuestras vidas en que debemos unir y donar nuestros genes ¡Y tan hermosa! Dos metros de altura y  doble piel impermeable a la radiación solar. Apenas se marcan sus  caderas, es imposible adivinar  a la hembra ni de perfil. Sus ojos enfocan con precisión cualquier objeto menudo,  de lejos no ve un carajo, pero, ¿quién  necesita  mirar más allá de nuestras confortables cúpulas protectoras?
     ¡Andrógina era perfecta! O eso creía. Empiezo a sospechar que debe tener alguna fisura en su código genético además de los dos apéndices vergonzosos que, antaño, los humanos llamaban  senos.
     Un día me pidió que le acariciase la piel, su verdadera piel. Desenfundó una mano que acercó a mis ojos. Una mano anómala llena de caminitos violetas. Me asusté.
      —¿Nunca has visto tu piel ?, ¿la auténtica?
     —Jamás —contesté —además está prohibido, recuerda que corremos el riesgo de contaminarnos.
     —Antes, mucho antes…, de cada folículo piloso, de cada uno de los bulbos salía un pelo, y a su lado un receptor sensible al tacto y una glándula sebácea que lo mantenía lubricado y sedoso. Una maravilla. Nuestros antepasados tenían el cuerpo cubierto de vello.  También tuvimos uñas, como los animales.
—¡Es horrible!
—¡Oh no! Mira cómo se eriza la piel si la acaricias,  ¿lo notas? , y en el centro del vientre tengo un pequeño agujero ciego, lo llamaban  ombligo.
—¿No lo suprimieron cuando te clonaron?
—Soy un ser imperfecto, ya lo sabes —afirmó Androgina   y su   sonrisa me conmueve o me remueve algo que no sé exactamente en qué centímetro del cuerpo colocar.  Andrógina me somete a emociones de carácter intenso, no me refiero a los orgasmos reglamentados, hablo de conmociones, o terremotos.
Desnuda despacio mi muñeca,  antes ha puesto en el reproductor una película del Neandertal donde una mujer mítica de nombre  Gilda se quitaba despacio la piel negra de su brazo, lo llamaban guante, agitándolo  por encima de su roja cabellera  lo lanzó al vacío.
        —En mi  muñeca —continuó —y en la tuya también, late una arteria a más de 165 pulsaciones por minuto.
     Efectivamente así lo indican mis sensores,  enseguida mi cerebro recrea un plano interno de 96.500 Km. de vasos sanguíneos, más del doble de la circunferencia terrestre, bombeando unos 15.000 litros de sangre, y a la vez que me excito y asusto una frase absurda circula por mi memoria, seguro leída en algún libro arcaico de esos que le gustan a ella “El hombre es la medida de todas las cosas”.
—El hombre es la medida de todas las cosas —le susurro a Andro.
     También noto mi propia medida, o desmedida, nunca antes me sentí tan pletórico. Un sexo que amenazaba romper la funda protectora. Un sexo coronado de Venus. La voz de Andrógina mientras alcanzo el clímax me envuelve como una tercera piel, parece hecha de algodón y sueños, de armiño, de  seda… o puede que de fibra de vidrio reforzado,  supracarbono,  neopreno y látex.

22 comentarios:

  1. Isabel, me has dejado anonadado, ya sabes de mi entusiasmo cuando un texto me llega a tocar el corazón. ¡Es magnífico! Mi alegría, al leerlo, se debe a la empatía que despiertas en mí con tu estilo narrativo, desde la estética y desde las emociones. De qué modo más simple pasas de los diálogos al narrador, con qué tranquilidad te manejas para despertar nuestros sentidos, para llevarnos de aquí para allá, qué habilidad tienes para pasar por encima de cualquier registro. Es una delicia leerte, Isabel, de cualquier modo, pero en todos ellos, con tu estilo inalterable.
    Te mando un gran abrazo.
    Ariel

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    1. ¡Pues anda que decírmelo tú...! que eres esteta por excelencia y manejas los sentimientos y emociones con destreza.
      Oye Ariel, gracias por las recomendaciones a todo "quisqui" de mis cosas...cuando estaba escribiendo la novela no podía disgregarme mucho, pero ya estoy en disposición de leer a los nuevos compañeros.
      Un abrazo de los gigantes.

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  2. Un relato que puede entrar en el género de la ciencia ficción, pero que, en realidad, es lo que menos importa. Lo que vale es la prosa y cómo la manejaste para provocar en el lector un cúmulo de sensaciones, partiendo de una idea muy original. ¡Muy bueno!
    Besos, Tara.

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    1. Hola Mirella, es el primer relato que escribo con ciertos componentes de CIFI, ni la ciencia ficción, ni la novela negra, ni policiaca se me dan bien, aunque admiro a los que sí que manejan estos registros con soltura.
      Pronto iré a leerte compañera, más besos para ti.

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  3. Y viajamos al futuro distópico. Me encanta tu versatilidad y, leídos de corrido los relatos del blog, insisto en esa personalidad para dar el tono adecuado a cada historia. En esta nos presentas unos humanos del futuro "descubriendo" su humanidad. Una narración elegante que encaja como el guante de Gilda a la historia. Un gusto haber tenido la oportunidad de conocer tus letras. ¡Saludos!

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    1. He tenido que buscar la palabra "distópico" y distopía que desconocía, todo lo contrario que predicaba Tomás Moro :)
      Pues sí, una sociedad ficticia indeseable en sí misma, en un ambiente retro futurista, tienes razón.
      Lo de los humanos redescubriendo su humanidad, ahí lo has clavado.
      Mil gracias de nuevo David, nos leemos prontito.

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  4. Un lujo poder disfrutar de este magnífico relato en un género que aún no te había leído. Unos humanos encorsetados y reglamentados, como su orgasmo, aunque Andrógina rompa en parte los esquemas y conserve algo más de "humanidad" en su maravillosa imperfección. Espero que el futuro no sea tan aséptico y que nuestros tataranietos disfruten de la pasión de acariciarse, besarse o tocarse sin temor a infringir alguna regla. Un placer leerte. Un abrazo.

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    1. ¡Qué alegría verte por uno de mis cuentos Jose!
      Entiendo que no siguieras la novela, más aún si la pillaste a medias, por otro lado por este formato virtual es más cómodo y adecuado leer relatos cortos.
      Ya sabes que soy una seguidora tuya desde siempre porque me EN-CAN-TA como escribes.
      Abrazo fuerte compañero.

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  5. Hola, Tara, encantado de haber encontrado este relato, porque ha sido todo un hallazgo. Por cierto, gracias, R. Ariel, por el vínculo para llegar hasta él.

    Un relato muy original e hipnótico, con una carga de vocabulario técnico importante pero muy legible, marcando un posible avance tecnológico aplicado para el supuesto bien de la humanidad en el futuro.

    Maestros de la retórica, muy formados, pero increíblemente torpes en lo considerado contaminante y repugnante, las caricias piel con piel, que mostraban con repulsión como si fueran sus vísceras; vestigios de una era antigua donde el hombre era casi un mono, peludo, bruto y desprotegido de cúpula.

    Ver su interior era algo repugnante, pensaban; hasta que lo probaron, saltándose los protocolos saludables, y experimentando algo prohibido y peligroso, entre dos seres que se amaban bajo el refugio de capas de neopreno, con genes elegidos y perfectos, pero con algo aún latente que no pudieron anular, con el que no contaban, la sensualidad de una caricia en la piel, que hacía hervir sobremanera su sistema sensorial, estimulando algo que ni conocían que tenían, pero notaban con extraordinaria sorpresa, o en palabras de la autora "me remueve algo que no sé exactamente en qué centímetro del cuerpo colocar". ¡Ains, pobre infeliz, te perdías lo mejor!

    En definitiva, un relato impresionante y muy bien construido, con diálogos muy elaborados y gran carga sensitiva, que invita a la reflexión sobre nuestro horizonte; donde los protagonistas se resisten, prefiriendo ser menos asépticos y más... humanos. Unos destellos de rebeldía deliciosos imposibles de controlar.

    Un saludo cordial, Tara. Mis felicitaciones por un relato tan fascinante, y mi deseo de que tengas una buena lectura y sigas escribiendo joyitas como esta.

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    1. Encantada de conocerte J.J. desde que pueda leeré algún relato tuyo. Muchas gracias por leerme y comentar como lo haces, a fondo, entendiendo a los personajes y sus circunstancias...dos seres, como bien dices, formados y torpes para las relaciones de piel y cercanía.
      Muchísimas gracias por tu generosidad y hasta pronto compañero.

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  6. Un buen relato muy bien escrito y me enc¡gancho hasta el final. Un abrazo

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    1. Gracias María del Carmen, me alegra de que te gustara el relato. Un abrazo.

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  7. Es una suerte leer esta entrada y conocer la escena de Gilda para poder apreciar del todo la sensualidad de la escena, ¿no te parece? En verdad que, clonados o no, los seres humanos son imprefectos de la leche. Menos mal que yo soy un zorro, ¿verdad?

    Por cierto: muy buena la canción del principio. Mis padres me ponían Vangelis en el coche de pequeño ^^

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    1. Vangelis es un genio.
      Pues sí Holden, por fortuna somos imperfectos.
      A ver si pillo algunas de tus historias.
      Gracias "zorro"

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    2. ¿Por fortuna? Típico de los humanos: creerse que no pueden ser mejores. Los zorros rozamos la perfección -no hay más que mirar nuestra frondosa colita puntiblanca para darse cuenta- y sabemos que cuanto más cerca de ella, mejor.

      Básicamente porque da calorcito, y nos gusta tener los cubiles a una temperatura agradable :D

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  8. Sorprendida por la buena acogida que ha tenido este relato. Muchas gracias compañeros...desde que pueda os contesto a todos, especialmente a los nuevos compañeros que han venido a leerme.
    Graciasssss

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  9. Creo haberte leído este relato hace tiempo en TR donde también tuvo una buena acogida.
    Me recuerda mucho a una novela de Asimov que leí hace tiempo en la que la tierra era un planeta superpoblado y la élite de la humanidad había colonizado otros mundos en los que cada individuo disponía de grandes espacios para sí mismo y apenas tenían contacto físico con el resto. Al igual que tus protagonistas se asqueaban del sexo cuerpo a cuerpo y el intercambio de fluídos como lo llamaban, algo que además de repulsivo consideraban foco de transmisión de enfermedades. No faltaba tampoco el protagonista rebelde que ansiaba conocer lo prohibido. Digo esto porque tu relato me ha parecido muy futurista y representa bien la mentalidad de una humanidad deshumanizada incluso en su mismo cuerpo físico.
    Elevas la prosa hasta alcanzar notables niveles estéticos, como han comentado, algo que habías dejado de lado en los capítulos de Villa Herbania, lógico en una novela que nos acercaba más a la realidad.
    Encantado de leerte en otros géneros por los que te prodigas menos, aunque con acierto. Un abrazo.

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    1. Aunque se quien es, no recuerdo haber leído a Asimov, ya sabes que la ciencia ficción no es lo mío, salvo "Un mundo feliz" de Huxley, aunque empiezo a reconciliarme con el género después de leer la Lily Mod de nuestro amigo Isidoro.
      Este relato, aunque modificado, lo subí a TR...ando recliclando algunos cuentos, lo malo es que nunca estoy contenta con ellos, y suelo modificarlos, claro que a veces quedan peor...
      Sobre lo que me dices Jorge de los niveles estéticos, en la novela, al ser realista era dificil meter baza, aunque en algunos de los capítulos como recordarás me permití serlo, entre ellos el cap. 7 "Algo casi mágico", y meter a Juana, la bruja negra fue un modo de poder remontar el vuelo y no escribir tan a ras de tierra. Ahora que la he terminado tengo ganas de volver a inventar cuentos más surrealistas.
      ¿Y tú Jorge? ¿has decidido presentar tu serie de buscando a Lorca en algún concurso?, es buena, así que te animo.
      Un abrazo grande Jorge, me alegra siempre tus comentarios.

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  10. Supongo que también se trata de tener más o menos apego, gusto o afición a un género o a otro, pero lo que me parece claro es que, el buen escritor, escribe. Y cómo su propio nombre indica, lo hace bien en cualquier género.
    La CiFi, realmente, no es más que esa visión e ingenio que nos hace proyectar lo que vemos, lo que somos, en un futuro próximo o lejano. La primera cualidad, por tanto, es tener una gran capacidad de crítica y análisis de nuestro presente. Tal como demuestra tu relato. La pregunta siempre es "¿Qué pasaría si...?" Los norteamericanos, en cómic, lo llaman "What if..." (no sé en el resto de la literatura), ja, ja
    Tú, como yo en Lily Mod, trasciendes esa humanidad que nos caracteriza y vas un paso más en el "que pasaría si..." Ese contraste, entre la asepsis exterior y los restos de lo que fuimos: la piel. Ese contacto con lo que nos tiene y nos mantiene, la Tierra, oculto por siglos de autonegación de la propia identidad: la imperfecta. ¡Que no somos dioses!...
    Perdón por el rollo, pero es que me pongo y me voy por los cerros de Úbeda (otro genial paraje de la geografía española) Y todo para decir que me parece un relato buenísimo y muy bien escrito (pues eso se dice con menos palabras, ¿verdad?) Pues eso.
    ¿Mi opinión?... Que puedes escribir lo que te de la gana.
    Un beso muy grande. Volverás a tener noticias mías

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    1. Me encanta que te enrolles :)
      Tienes razón,en tu Lily (nuestra ya), trata sobre todo de la búsqueda del eslabón perdido de la humanidad.
      Gracias Isidoro, y eso espero, tener noticias tuyas siempre.

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  11. Te han dicho ya tantas cosas que parece que me dejan muy poco que decirte yo. Si no te conociera te dirigentes que me has dejado con la boca abierta por atreverte con la ciencia ficción pero ya no me sorprender nada de ti. No hay género que se te resista. Es una delicia leerte. En todos tus escritos dejas tu firma, un toque especial como el erotismo sutil de este relato, una pizca de ironía, Gilda o la música de Vangelis. Vamos, que me ha gustado muchísimo. Un besazo

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    1. Y yo no me quedo tranquila cuando cuelgo un relato si Ana Madrigal no viene a leerme. Gracias por tu opinión querida Ana. Beso.

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